Writing Challenge #002: El musical

“LA SIGUIENTE NARRACIÓN PARTICIPA EN EL WRITING CHALLENGE. TODOS LOS ‘LIKES’ EN ESTA PUBLICACIÓN SERÁN CONSIDERADOS VOTOS PARA LA HISTORIA, Y POR ENDE CONTRIBUIRÁN A SU CALIFICACIÓN.SE AGRADECE AL LECTOR EXPRESAR SUS PENSAMIENTOS Y SUGERENCIAS(DE UN MODO CORDIAL) SOBRE LA HISTORIA.” 

Chusqui comentario mío: Creo que nunca me había sentido tan insegura con algo que escribí ;_______; En mi defensa, siempre he dicho que odio escribir one shots. Y la idea de ésto me limitó demasiado, aunque sigue gustándome. Pero como dije antes, es la caca más grande que he escrito (y corta). De todas formas, recomiendo leerla con la canción de fondo, le da dramatismo XD

  • Título: Still Love
  • Canción: Light Up The Sky by YellowCard

James miró a Emily con preocupación. Algo no iba con bien con su mirada ese día.

Todas las mañanas, cuando llegaban al trabajo y encendían las luces del local, James le dedicaba una sonrisa a Emily, pero ella siempre lo ignoraba y seguía con lo suyo. Muchas veces le dolió esa actitud, pero no podía hacer nada si se sentía tan atado a ella. A veces se preguntaba si tenía corazón suficiente para lo que ella le provocaba cada vez que la miraba, su rostro de porcelana, sus labios rojos y sus ojos azules… Nada se podía comparar a ella, ni aunque hubiesen miles de Emily’s iguales en el mundo –y estaba seguro de que las había-.

Sin embargo, esa mañana Emily se veía más distante y triste de lo normal. James sufría en silencio de verla así, algo se rompía dentro de él cada vez que la observaba y notaba que algo había cambiado en ella, que el brillo en sus ojos y la radiante sonrisa en su rostro ya no era la misma.

—Hay que cambiarla —oyó de pronto. Era el gerente de la tienda en la que trabajaban y que le hablaba a otro empleado, señalando a Emily con un dedo. No se daban cuenta de que James oía todo y que, Emily a unos cuántos metros de ellos, también—. Ya no sirve.

Alarmado, James quiso gritarles a esos hombres que Emily era perfecta, que era su vida y que no podría seguir de pie si la sacaban del local. Por un momento tuvo la vaga esperanza de que tal vez la cambiaran de área, tal vez al área donde vendían ropa femenina para mujeres mayores, si consideraban que llevaba bastante tiempo trabajando en el área juvenil y ya no encajaba. Pero sus ilusiones fueron apuñaladas cuando la voz del gerente dictaminó el destino de Emily.

—La cambiaremos al depósito —de inmediato el empleado se llevó a Emily, alejándola de James que era testigo de toda la situación con la impotencia creciendo dentro de su pecho. Nunca creyó poder sentir tanto dolor en su existencia.

Por eso Emily estaba tan triste, ella sabía lo que pensaban los demás y se había resignado a ser cambiada de área sin rechistar. Por un segundo, James sintió que el mundo ya no tenía sentido.

(…)

—¡¿Qué sucedió?! —exclamó el gerente al ver a James en el suelo al día siguiente del cambio de Emily. Estaba tirado en el piso, con la ropa rasgada y adolorido. Entre dos empleados más, lo ayudaron a colocarse de pie, per él no quería estarlo, volvía a caerse una y otra vez.

—No se queda de pie —refunfuñó uno de los empleados que lo sostenía. El gerente, al ver la frustración de los hombres y la falta de voluntad de James, resopló cansado.

—Dos en una semana… al depósito —les ordenó. James quiso gritar de felicidad al oír eso, iría con Emily y podría hacerla sonreír.

Se lo llevaron al igual que ella el día de ayer, sin ningún reparo ni delicadeza.

—Estúpidos maniquís que no sirven de nada —reclamó uno de los empleados. Lo dejaron apoyado en una pared cuando entraron al depósito y se fueron en un abrir y cerrar de ojos, ese lugar estaba lleno de todas las cosas que ya no servían en la tienda y tener miles de pares de ojos falsos era aterrador para ellos.

James buscó a Emily con la mirada, pero estaba demasiado oscuro. La tristeza recorrió cada centímetro de su cuerpo, maldiciéndose a él mismo por no poder moverse. De pronto, algo comenzó a iluminar el depósito. Al principio creyó que habían encendido las luces, pero a los minutos se percató de que el techo seguía oscuro y que, lo que brillaba, era el suelo y algunos puntos sobre unas cajas. Eran juguetes a batería, juguetes de niños y niñas que habían sido llevados allí por algún problema de fabricación. Había hasta autos a control remoto que encendían sus luces. De la nada todo el depósito quedó iluminado.

Al otro extremo de la habitación, Emily lo observaba. Cruzaron miradas e imaginaron que sus sonrisas congeladas de maniquís eran reales. Ahora podría ver a Emily sabiendo que ella también lo hacía, y aunque las baterías de los juguetes se acabaran algún día, él tendría la certeza de que Emily estaba junto a él.

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  6. redroden reblogged this from 1dland and added:
    Aquí está mi historia del Writing Challenge (que publiqué con el blog con el que participo)
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